La legalidad de la legitimidad.

Una de las joyas de la IV Transformación recae en la estructura de los programas sociales. Si realmente se pretende entender la naturaleza de la transición mexicana que se ha decidido instalar esta legítima generación política, entender su concepto de justicia y comprender la letalidad social de los regímenes neoliberales, se tiene que reflexionar sobre la pertinencia estratégica y política de los programas sociales.


Los programas sociales tienen la pretensión de abrir un proceso de restitución de la justicia. Obviamente no se puede resarcir el inmenso déficit de justicia social que ha generado el sistema de libre mercado, neoliberal o si se prefiere llamar capitalista. Ese déficit que ha hecho un daño irreversible a decenas de generaciones de mexicanos se llama, desigualdad social, se llama inseguridad, se llama corrupción, se llama concentración de la riqueza y se llama extensión y radicalización de la pobreza. Por eso toda la estructura, su intención, de los programas sociales es romper la asimetría, el desequilibrio construido por los regímenes anteriores y distribuir la riqueza que generan esos mismos millones de pobres.


Esto es intolerable para los adversarios de derecha porque fractura de inicio la precariedad que necesita el sistema neoliberal para reproducirse. Por eso la rabia, el ataque desmedido. Los programas sociales son el reverso de esa economía que se vivió durante varias décadas.

La reforma que les comento fue aprobada en lo general y lo particular con 335 votos a favor, 54 en contra y 4 abstenciones, por lo que fue turnada al Senado para su discusión y posterior votación. Sí, tal como lo reiteró el Presidente, hubo diputados del Partido Acción Nacional que no tuvieron escrúpulos al momento de votar. Este momento será un excelente argumento para que la ciudadanía, llegado el tiempo refrende su aprobación al proceso de transición. Los panistas pagarán esa negativa a sumarse a la distribución de la riqueza, a regresar, y un poco, los bienes monetarios que les fueron arrebatados a fuerza de las leyes neoliberales.


Dentro de los artículos, fuerza es repetirlos, que esta Ley dictamina son: La Ley creará un Sistema Nacional de Salud para el Bienestar, con el fin de garantizar la extensión progresiva, cuantitativa y cualitativa de los servicios de salud, particularmente para la atención integral de la población mexicana que no cuenta con seguridad social.


El Estado garantizará la entrega de un apoyo económico a las mexicanas y mexicanos que tengan discapacidad permanente en los términos que fije la Ley. Para recibir esta prestación tendrán prioridad las y los menores de dieciocho años, las y los indígenas hasta la edad de sesenta y cuatro años y las personas que se encuentren en situación de pobreza.


Las personas mayores de sesenta y ocho años tienen derecho a recibir por parte del Estado una pensión no contributiva en los términos que fije la Ley. En el caso de las u los indígenas esta prestación se otorgará a partir de los sesenta y cinco años.


El Estado establecerá un sistema de becas para las y los estudiantes de todos los niveles escolares pertenecientes a las familias que se encuentren en condición de pobreza para garantizar, con equidad, el derecho a la educación.


De acuerdo a esto se reconoce que se otorgará atención médica gratuita a quienes no gozan de seguridad social, así como la entrega de apoyos a personas mayores y becas a estudiantes de todos los niveles escolares.


La propuesta ordena también que será responsabilidad del Estado organizar un sistema de becas para los estudiantes de todos los niveles escolares "pertenecientes a las familias que se encuentran en condición de pobreza".


Los resultados son tangibles en millones de hogares mexicanos que habían sido olvidados por décadas”, comentó Miroslava Sánchez, diputada de Morena.


“De ninguna manera vamos a ser parte de ese engaño. La reforma de hoy es totalmente populista e inconstitucional”, aseguró, Dulce García, diputada del PAN. ¿Usted entiende que se engaña a millones de mexicanos por reincorporarse a su vida el fruto de su trabajo, de su pago de impuestos?


Y precisamente esta votación histórica que los panistas se negaron a apoyar, convierte en mandato constitucional el derecho a ser beneficiados por alguno de los programas sociales.

Y reitero lo dicho: Alrededor de 20 millones de personas son beneficiarias de los 13 programas sociales del gobierno federal y la meta es llegar a 23 millones. Tan sólo en el programa Pensión para el Bienestar de las Personas Adultos Mayores hay 8 millones y para el año próximo se prevé un incremento de 26 mil millones de pesos, luego de que éste contó con 100 mil millones. Esto ya es ley, su ley y nuestra ley.


Esta es una de las mayores heridas al sistema neoliberal, sumada a la de desprender de su adicción al dinero del presupuesto, es decir corrupción.


Y apenas llevamos un año y tres meses de este gobierno que ya es referente mundial por su empeño de justicia y transparencia. Por supuesto que faltan varias piezas de este rompecabezas y usted será testigo de estos cambios que serán atacados día y noche. ¿Por cierto ya compró su cachito? Recuerde que es para apoyar al sector salud. Esperamos que esta idea de participación colectiva se repita varias veces al año. La Lotería Nacional ahora sí cumple su papel y todo porque se le sumó a la regeneración económica.


"La legitimidad es la confianza del pueblo y la legalidad es el corazón" Octavio Almada


@octavioalmada1

@ElCobanaro







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